18 - Por la mañana yo dirijo mi alabanza
Estrofa 1
Por la mañana yo dirijo mi alabanza
al Dios que ha sido y es mi única esperanza.
Por la mañana yo le invoco con el alma,
y le suplico que me dé su dulce calma;
él nos escucha, pues nos ama tanto,
y nos libra de cualquier quebranto.
Nos da su mano poderosa y fuerte,
para librarnos de la misma muerte.
Estrofa 2
Cuando la noche se aproxima tenebrosa,
en elevarle mi oración mi alma se goza;
siento su paz inagotable dulce y grata,
si son temores y ansiedad Cristo los mata.
También elevo mi cantar al cielo,
cuando a la tierra baja el negro velo;
el sol se oculta pero queda Cristo
a quien mis ojos en el sueño han visto.
Estrofa 3
Brilla su lumbre bienhechora mientras duermo,
pone su mano sobre mí si estoy enfermo;
me fortalece y me alienta con el sueño,
porque mi Dios, mi Redentor, él es mi dueño.
Cuando despierto en la mañana, siento
que Dios invade mi alma y pensamiento.
Veo a Jesús, mi Redentor amado,
por mi pecado en la cruz clavado.